Todo esto explica perfectamente lo ocurrido en Octubre de aquel mismo año 1913. Cuando, agotado el turno liberal y fracasado Romanones en su intento de salvar la ley de Mancomunidades - frente a la cual el Gobierno no obtuvo mayoría de votos- se produjo la inevitable crisis parlamentaria, el Rey creyó llegado el momento de llamar al Jefe del Partido Conservador. Dato era el primer convencido de que se produciría normalmente el relevo, y le ayudaba a creerlo así un coloquio celebrado con los Maura, don Antonio y su hijo Gabriel, en la finca "El Pendolero", de éste último. La correspondencia íntima de don Eduardo con su familia revela también esta convicción (51). Pero, sobreponiendo como siempre la satisfacción de su amor propio a los deberes esenciales que le obligan en relación con el partido y, sobre todo, con el Rey, en el último momento.


(51) Así en la carta del día 10 de octubre a su esposa: "Se dice que las Cortes se abrirán el día 25, pero no parece esto seguro todavía. Maura me ha dicho que iremos los dos un día a almorzar en el Pendolero con su hijo Gabriel.

Tengo la casa llena de gente por las mañanas. Son todos los que no quieren destinos ni actas para cuando vuelvan los conservadores. Parece seguro que Maura formará pronto gobierno...."(A.D)

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